Ene, 2021.- Dice un refrán popular que a mal tiempo buena cara, y en eso estamos especializados los cubanos, únicas personas en el mundo, según dicen, que se ríen de las propias desgracias.

Muestra de ello son los miles de memes que desde diciembre pasado han inundado las redes sociales sobre los nuevos precios de la electricidad en Cuba.

Desde el colega Rafael Serrano presentando la emisión estelar del Noticiero de la Televisión Cubana apenas alumbrado por una vela, hasta imágenes de aires acondicionados y split amontonados en desuso bajo el cartel de “Muy pronto”, han despertado risas y reflexiones en torno a las tarifas del servicio.

A pesar de carcajadas y la apreciación del buen humor y la creatividad de muchos isleños, no dejo de percibir la preocupación por el incremento del precio del consumo eléctrico, y es que de 9 centavos a 40 por cada uno de los primeros 100 kilowatts consumidos, como se había planteado inicialmente, hay una gran diferencia.

Conozco a muchos que, calculadora en mano, se pusieron a sacar cuentas, y al final la cuenta no daba; porque no solo es la corriente, también subieron el agua, los alimentos, el transporte y hasta los servicios.

Precisamente como demostración de cuánto escucha el gobierno los criterios del pueblo, se anunció la disminución de 40 centavos a 33 por cada uno de los primeros 100 kilowatts consumidos, y aunque aún hay una buena diferencia con respecto a la tarifa anterior, no podemos dejar de negar que algo es algo, ¿verdad?

Y en este punto invito a los nueviteros a reflexionar en torno a las dos caras de la moneda, porque no podemos solo ver el impacto en nuestro bolsillo, también hay que analizar el esfuerzo del país para garantizar el suministro eléctrico.

Por ejemplo, el 48 por ciento de los combustibles empleados en la generación en Cuba son importados, ello no solo supone el costo del producto en sí, sino también los costos de los fletes y seguros, además de los valores de primas impuestas por los suministradores para resarcirse del posible riesgo de ser sancionados por la aplicación del bloqueo estadounidense.

Es preciso aclarar que, a pesar del incremento, en los tramos hasta 350 kilowatts hora aún se paga una tarifa subsidiada, según declaró en la Mesa Redonda Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos, pues los costos de la generación aún sobrepasan lo que aportarán nuestros bolsillos a partir del mes de febrero.

Además de una disminución en la tarifa también se escucharon las opiniones de la población con respecto a los tramos de consumo, es así que hasta los 500 kilowatts todos los tramos van de 50 en 50, mientras que antes a partir de los 350 y hasta los 500 pagaban todos justos por pecadores, como dice el refrán, a 9 pesos el kilowatt. Eso ayuda a la población y estimula el ahorro.

Y he ahí una palabra imprescindible, ahorrar, porque precisamente ese es uno de los propósitos de las nuevas medidas implementadas.

La economía cubana no puede seguir subsidiando bienes y servicios si queremos un país con mayores oportunidades de desarrollo, por lo que debemos asumir también nuestra parte en el gasto nacional que implica la generación de electricidad.

Sin dudas, muchos a partir de ahora lo pensarán dos veces antes de encender todas las luces innecesariamente, o de dejar en funcionamiento el televisor y el ventilador sin que nadie los utilice.

Segura también estoy que el uso de los split y el aire acondicionado no desaparecerá, pero sus dueños serán más consecuentes con la hora en la que lo ponen en marcha.

A partir de este mes de enero hasta Pancha se sumará al ahorro, ya no planchará con cuatro planchas, seguro acumulará la ropa y usará solo uno de esos electrodomésticos, porque hay que ahorrarle gastos a nuestro bolsillo y al país.

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