Ene, 2021.- ¿Puede una pandemia como la Covid-19, que paralizó la economía mundial, impulsar el desarrollo de la tecnología y de un proceso de impacto social como lo es la informatización de la sociedad cubana?

Aunque parezca contradictorio y paradójico sí puede ser, y de hecho ocurrió en la mayor de las Antillas durante el 2020, cuando el nuevo coronavirus nos impuso pensar otras formas de desarrollar el trabajo productivo y poner los avances del panorama digital en servicio de la Salud.

Fue así que surgió el Pesquisador Virtual, desarrollado por la Universidad de las Ciencias Informáticas junto con los ministerios de Salud Pública y de Comunicaciones, que permite a cualquier persona mayor de 18 años realizar una encuesta epidemiológica de acceso gratuito, cuyos resultados son analizados por el área de salud correspondiente y adoptadas las medidas necesarias. 

Publicado por Yordany Robles Borges en Sábado, 18 de abril de 2020

Además, el azote de la pandemia implicó el uso de herramientas de Big Data, modelos matemáticos para la predicción del comportamiento del virus y de plataformas digitales vinculadas a los procesos de diagnóstico, gestión, vigilancia, prevención y control.

Mientras que a nivel planetario la llegada del SARS-CoV-2 paralizó el trabajo y la enseñanza, en la nación caribeña se potenció el teletrabajo y la impartición de clases televisadas, también, se desarrolló MiClaseTV, una aplicación móvil que permitió la descarga libre de costo y la visualización offline de las teleclases emitidas por la televisión nacional.

Otro logro del proceso de informatización de la sociedad que demostró sus ventajas en tiempos de pandemia y reclusión social resultó la ampliación del comercio electrónico.

En cuanto a las diversas formas de trabajo a distancia propiciado por el uso de la tecnología en función del quehacer productivo y de los servicios aumentó de forma exponencial en apenas unos meses, lo que demostró sus potencialidades.

Por ejemplo, al cierre de enero de 2020 había unas cinco mil personas en teletrabajo, y ya para el mes de junio, tres meses luego del comienzo de la pandemia, el cómputo oficial sobre todas las formas de trabajo a distancia era superior a los 600 mil casos.

La llegada de la Covid-19, igualmente, supuso un giro de 180 grados hacia las tecnologías digitales para la ejecución de actividades culturales, deportivas e incluso de las labores de Gobierno.

Todo esto fue posible gracias al impulso que da el país al desarrollo tecnológico, para lo que destina cada año miles de pesos en la compra e instalación de nuevos equipamientos.

Ciberseguridad, infraestructura, creación de contenidos, marco legal y cultura responsable son los cinco pilares que rigen el proceso de informatización de la sociedad cubana, una carrera de enormes retos que demostró su eficacia en tiempos de Covid-19.

 

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