Nov, 2020.- Basta cruzar la puerta y el cariño abraza el alma y la tierna energía en la mirada de un bebé besa el corazón. En el hogar de niños sin amparo familiar de Camagüey Plaza Habana, el amor y la complicidad conspiran de la mano de mami para los pequeños o Margarita Díaz Díaz, su directora.

"Aquí vivimos como en familia para que los infantes no sientan tanto la diferencia de cuando estaban en sus casas; y que más bien aprecien el amor que se les brinda, la atención directa que reciben y que puedan disfrutar como si este hogar fuera de ellos.

Los niños reciben aquí el cuidado de diferentes organismos, y directamente del Gobierno que hace una gran labor para priorizarlos de conjunto con el sector de la Educación.

Con ellos debemos modificar el modo de actuación porque han tenido que afrontar situaciones difíciles para defender la vida y al llegar aquí tratamos de dirigirlos y brindarles la mejor atención, darle amor y cariño.

También hacemos lo posible para que asistan a las escuelas más cercanas al hogar y siempre acompañados de asistentes educativas.

El Estado cubano les da a estos niños un sustento económico para que compren la ropa del año que incluye un estipendio mensual para otras necesidades básicas de acuerdo con sus edades".

Acompañan la labor de la máster en Ciencias de la Educación un equipo que dirige hace más de cuatro años con la mayor gratificación de todas, el amor multiplicado que le devuelven sus 11 pequeños, algunos ya no tan chicos, pero que hacen suyo el pronombre con mucho orgullo.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar