Nov, 2020.- Parece que fue ayer cuando arrullaba a mi bebé en brazos para calmar su llanto, lo amamantaba, vestía con pañales y ropas de minúsculas tallas para cubrirlo o comenzó a pronunciar sus primeras palabras y dar traspiés para aprender a caminar.

Sin embargo, hoy tuve uno de los mayores privilegios de una madre, llevarlo de la mano a la escuela junto a su padre para su primer día de clases, luciendo su uniforme sin obviar el tan importante nasobuco que contribuye a preservar la salud y la del resto de sus compañeritos y maestras.

Aunque cursó los primeros años de vida en los círculos infantiles Rayito de Sol y Barquito Dorado, de Nuevitas, centros en los que adquirió diversos conocimientos, el entusiasmo de este lunes, el 2 de noviembre, era diferente. Diago quería ser el primero en llegar a la escuela, por eso se levantó más temprano que de costumbre para cumplir el sueño de conocer a su maestra y todo lo nuevo que implica comenzar la vida de estudiante.

Comió todo el desayuno, se vistió prácticamente solo para demostrarme cuánto ha crecido y aprendido en etapas anteriores y cuando ya estaba listo me dijo: "yo quiero ir a la escuela porque hay que estudiar para aprender cosas como las letras y los números”.

Este 2 de noviembre, fecha escogida para iniciar el curso escolar 2020-2021 en la mayor parte de Cuba, tras siete meses de enfrentar la pandemia de la COVID-19, en tanto transitaba las calles muchos infantes, como el mío, se dirigían a los centros educacionales luciendo sus respectivos uniformes de acuerdo al nivel de enseñanza, con alegría en el rostro y la mochila llena de ilusiones, algunos entre sus manos llevaban una flor para su maestra o depositarla en el busto del Héroe Nacional José Martí, ubicado a la entrada del plantel.

Las banderas cubanas ondearon más lindas que nunca como muestra de alegría y me preguntaba ¿Cómo sería su primer día de clases?, la incógnita que se mantuvo en mi pensamiento durante el horario docente, creo que yo estaba más ansiosa que él, mirando contantemente el reloj en espera de que llegara el momento de que me contara cada detalle.

Ha sido una jornada muy provechosa, mi niño ya va a la escuela para enriquecer sus saberes, esos que contribuirán a que mañana se convierta en un hombre de bien.

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