Sep, 2020.- Cuba, en su constante batalla por elevar la economía nacional a pesar de las limitaciones del injusto bloqueo mantenido por sucesivos gobiernos de los Estados Unidos, mira con esperanza hacia las empresas estatales socialistas, esenciales si de reducir importaciones y satisfacer las necesidades nacionales se trata.

Sobre su perfeccionamiento se viene hablando hace algunos años en el país, la idea es lograr centros más productivos, eliminar procedimientos burocráticos y otorgar una mayor autonomía a cada industria. Pero, ¿qué nuevos retos traería consigo el entregar mayor autonomía a las empresas de la isla?

El fundamental, al menos desde mi punto de vista, está en el cambio de mentalidad necesario entre los directivos de las industrias cubanas, puesto que pasarían de cumplir órdenes y planificar métodos de trabajo basados en las exigencias de la dirección del Partido Comunista de Cuba y el Gobierno a nivel nacional a ser cada empresa la que se trace sus propias metas y sistemas de trabajo.

Necesitaría entonces el país de profesionales más capacitados en cuanto a gestiones empresariales y estrategias comerciales, directivos creativos y emprendedores, dispuestos a cargar con una mayor responsabilidad de cara a las nuevas exigencias.

Quienes tuvimos la oportunidad de ver el programa Sacando Cuentas, del canal Caribe, donde se dialogó acerca de esta temática, pudimos observar a directores de algunas de las empresas más importantes de la isla expresando su conformidad o desacuerdo con esta medida y su pronta implementación.

A decir de algunos de ellos, no se sienten preparados para asumir una tarea de esta envergadura, principalmente por lo radical que resultaría el cambio de “pasar de cumplir indicaciones a planificar y elaborar métodos y formas de producción”.

Nadie debe dudar de la capacidad de Cuba para formar profesionales afines a sus necesidades, pero creo que hace algunos años y de frente a estas actualizaciones, a las empresas estatales debió iniciarse un proceso de preparación de empresarios y directivos para asumir las nuevas exigencias como máximos responsables de una entidad productiva.

La medida ya nos hacía falta y tanto la economía nacional como el sistema social cubano se beneficiarán con la implementación de la misma, ya que deberá facilitar la entrega a tiempo de las producciones y acortar los plazos de compra de materias primas.

Lo que sí nos queda claro ante los nuevos cambios y medidas a implementar por el Gobierno  es el apoyo del movimiento obrero a la máxima dirección de la Revolución y el compromiso de producir a pesar de las limitaciones reales de un país subdesarrollado y bloqueado.

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