Premio Nobel de la Paz a medicina cubana perpetúa a hijo de Brooklyn

May, 2020.- El estadounidense Henry Reeve, el Inglesito, es conocido en todo el mundo más por la labor del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias que se honra con su nombre, que por la solidaridad del valiente combatiente que dio su vida por la independencia de Cuba contra el colonialismo español.

Cuando la caída en combate de Agramonte fue comprobada oficialmente por el Gobierno cubano en Armas, inmediatamente, el día 13 de junio, el mayor general Máximo Gómez partió para hacerse cargo de la jefatura del Departamento del Centro. El día 30, las fuerzas de Gómez cruzaron el poblado de Jobabo y el 1ro de julio acamparon en la finca La Aurora, en Najasa, donde radicaba el Cuartel General de la Caballería.

Gómez es recibido, el 6 de julio, por el Inglesito y el general Julio Sanguily. Ese día, con el anuncio de la llegada de la escolta, Reeve[1] pronunció por primera vez el calificativo de El Mayor, al referirse a Ignacio Agramonte.

Según Fernando Crespo Baró, en su libro inédito Pasiones y pensamientos de Ignacio Agramonte, el 6 de julio de 1873, una pareja de la observación mambisa que estaba realizando un reconocimiento entre los límites de las fincas La Crimea y La Aurora se percata de la presencia de Gómez con su escolta muy próximo al potrero La Aurora.

Uno de ellos monta en su caballo para informar al teniente coronel, Henry Reeve. En el campamento se desmonta de la bestia:

«–Teniente Coronel –dijo el soldado cuadrándose y haciéndole la venia.

«–Baje la mano –le contestó Reeve–. ¿Qué novedad hay?

«–Que ahí viene El Mayor –respondió el soldado.

«–¿El Mayor? ¿Qué Mayor es ese?

«–El Mayor Gómez, nombrado jefe del Departamento –respondió el soldado.

«– ¡Ah! El general Máximo Gómez; no diga usted El Mayor; porque El Mayor fue uno y murió en Jimaguayú».

De esta forma el Inglesito resaltaba la figura de Agramonte, más que la jerarquía militar.

Henry Reeve también entró a la historia de Cuba entre otras hazañas, por el victorioso combate del Ejército Libertador en Santa Cruz del Sur.

En el libro Sueños y turbonadas, de mi autoría, preciso que el día 26 el Generalísimo, con la Brigada Sur y la Caballería del Camagüey, al mando de Henry Reeve, se reúne en Loreto, en el término municipal de Santa Cruz del Sur, con las tropas de Las Villas. Con esas fuerzas organiza una sola columna de 450 infantes y 170 jinetes.

Con ímpetu la tropa insurrecta continúa; el 27 de septiembre marcha a Santa Cruz del Sur, y, a las 11 de la noche arriban a Lunarico, ubicado a una legua del punto de ataque.

El coronel Gregorio Benítez, en la dirección principal, con 100 hombres de infantería, avanzaría por la parte Oeste del poblado con la determinación de ocupar el cuartel y el muelle.

A las órdenes de José González Guerra, 200 infantes apoyarían al coronel Benítez, mientras el teniente coronel Bernardo Montejo, con medio centenar de hombres de infantería, atravesaría el camino real de la Calzada hacia el Este de la población con el objetivo de llamar la atención enemiga, situándose en el playazo, lugar intransitable por la existencia de una extensa zona de mangle muy pantanosa.

El coronel Manuel Suárez y el teniente coronel Henry Reeve con 150 jinetes ocuparían la entrada a la calzada, acceso principal.

A los primeros disparos, el Inglesito, como los cubanos llamaban a Reeve, tenía la orden precisa de lanzarse a la carrera, penetrar en el poblado y llegar a la costa con el fin de distraer al contrario:

«Tres piezas de artillería española, perfectamente colocadas, dominaban las entradas del poblado, de manera que su fuego podían dirigirlo de frente y cruzado; además, en el extremo de la Calzada, por donde debía avanzar Reeve, había un fortín defendido por tropas regulares.

El simultáneo e impetuoso ataque superó los primeros obstáculos. Por el lado Oeste, golpe principal del ataque mambí, la sorprendida guarnición del puesto avanzado enemigo se repliega al cuartel próximo y abandona en la precipitada fuga uno de los tres cañones de la Plaza. De este punto los españoles retroceden a una trinchera continua, desde la que ofrecen entonces tenaz y prolongada resistencia.

Ocupado el cuartel, se tomó también el polvorín, donde había almacenada una cantidad considerable de material de guerra.

Por su parte, el Inglesito, al frente de su tropa de asalto, con el Comandante Federico Diago, de segundo, bajo un inmenso fuego de la guarnición del fuerte El Monitor, que defendía la Calzada o camino principal del poblado, avanza impetuosamente con cincuenta jinetes, recorre, según lo ordenado, la calle hasta Playa Bonita, y, sobre la marcha, desaloja a los voluntarios de su cuartel situado cerca de la playa, sin recibir de éstos un solo disparo de respuesta; al retirarse encuentra, sorpresivamente, un emplazamiento con su trinchera, de cuya existencia no se percató durante su avance y que lo recibe con un cañonazo, del cual resulta ileso.

En un gesto de indescriptible arrojo y valentía contraataca con decisión este emplazamiento, que le cerraba el paso, y obligando a huir a las tropas de la línea y voluntarios que lo defendían, consigue ocupar, momentáneamente, la pieza de artillería. Dice Ramón Roa: «(…) y bajo el humo, Reeve tocó la pieza con la punta de su machete, diciendo: está tomada, al tiempo que un artillero español le disparó su carabina a quemarropa, hiriéndolo gravemente...».

El Inglesito fue transportado en camilla. El cañón se perdió por esta causa, aunque el hecho no afectó el curso victorioso de la acción.

EL INGLESITO

«El Inglesito (Henry Reeve) nació en Brooklyn, Nueva York, el 4 de abril de 1850. Al estallar La Guerra de Secesión se incorporó a la lucha para combatir en las filas del Ejército del Norte, en las que ganó alguna experiencia militar. Muy poco se conoce de su vida en los años posteriores.

Vino a Cuba a bordo del “Perrit”, el 11 de mayo de 1869, desembarcando por la península del Ramón, en el interior de la Bahía de Nipe.

Poco después del desembarco combatió en Las Cuevas y Las Calabazas, donde cayó prisionero junto a varios compañeros. Fusilado (recibió cuatro disparos) y dejado por muerto, recobró el conocimiento.

Estuvo vagando varios días por la manigua, en territorio extraño sin conocer el idioma y en peligro de ser asesinado si volvían a capturarlo. Accidentalmente lo encontraron un grupo de mambises, quienes lo condujeron a la finca El Miyial, donde se hallaba el campamento del brigadier Luis Figueredo, en el cual se repuso de sus heridas. Al asumir el general Máximo Gómez la jefatura del departamento del Centro, El Inglesito se incorporó a su Cuartel General.

El 10 de diciembre de 1873 fue ascendido a general de brigada, en una comunicación oficial del Gobierno de la República en Armas. Dicha comunicación fue publicada en El Boletín de la guerra, el 1ro de enero de 1874, en el que se expresaba: “La Cámara de representantes por aclamación ha otorgado al Coronel Henry Reeve su ascenso a brigadier, por sus méritos, sus servicios por la herida, que por su arrojo recibió en Santa Cruz del Sur. Celebramos este acto de justicia que premia los servicios del distinguido veterano caballería”.

El 4 de agosto de 1876 resultó herido nuevamente en las cercanías de Río Hanábana de Yaguaramas, en la provincia de Matanzas, y no obstante su gravedad continuó combatiendo hasta que, agotadas sus fuerzas y sin municiones, para no caer prisionero, se disparó un tiro en la sien. Participó en unas 400 acciones combativas, y en 10 de ellas resultó herido».

PREMIO NOBEL DE LA PAZ PARA EL CONTINGENTE MÉDICO CUBANO

Organizaciones sociales de varios países del mundo propusieron al Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemia Henry Reeve para ser nominado y reconocido con el Premio Nobel de la Paz por su lucha contra la Covid-19, en 23 naciones del mundo.

Resaltan las asociaciones Cuba Si France y la también francesa de Amistad Cuba Linda, al igual que la organización feminista estadounidense Codepink, esta última solicitó apoyo para nominar al contingente cubano ante la Academia Sueca y pueda recibir el Nobel de la Paz de este año.

Codepink añadió que la nominación demostraría al pueblo cubano cuánta admiración despiertan alrededor del planeta.

«Tal muestra de solidaridad es especialmente importante de cara al aumento de las sanciones y amenazas de la administración Trump…», subrayó la organización.

«La asistencia médica cubana, destacó Codepink, es uno de los varios aspectos de la solidaridad internacional de la isla, pues Cuba apoyó a Chile en el terremoto de 1963, a Nicaragua y Honduras en 1998 tras la devastación del huracán Mitch, en el tsunami de Indonesia de 2004 y a Haití en el terremoto de 2010 y el subsecuente brote de cólera…».

Subraya, asimismo, que la Brigada Henry Reeve —que está trabajando a nivel mundial para combatir la pandemia— es solo una parte del sistema médico cubano, coordinado por el Ministerio de Salud Pública, que ha enviado más personal de Salud a trabajar en el extranjero que toda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La entrega al Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemia Henry Reeve del Premio Nobel de la Paz sería también un honor al gesto solitario de un hijo del pueblo de Estados Unidos que dio la vida por Cuba.

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