Testimonio de una mujer rusa que nació el Día de la Victoria sobre el Fascismo, símbolo del triunfo de los pueblos de Rusia, día del orgullo nacional, de luto y de la memoria eterna

May, 2020.- Hace cinco años conocí en el evento por el Día de la Victoria sobre el Fascismo, efectuado en el Centro de Convenciones Santa Cecilia de la ciudad cubana de Camagüey, a Aleftina Primelles, sobreviviente rusa, hija de un piloto soviético de la Gran Guerra Patria (1941-1945).

Junto a casi un centenar de integrantes de la Asociación Ruso Parlantes en la también conocida Ciudad de los Tinajones  recordaba la memorable fecha. No dudó en concederme la entrevista. Sus ojos brillaban al tener la  oportunidad de perpetuar tanto a su padre como a su abuelo que fueron pilotos durante la Segunda Guerra Mundial.

Era una mezcla de orgullo, alegría, esperanza y dolor. Dolor por la pérdida de sus seres queridos. Me mostró fotos de su abuelo y la familia. Estaba conmovida. Su voz dulce y segura transmitía la pasión de  una mujer que por el azar de la vida tuvo la posibilidad de  sobrevivir en el vientre de su madre en una de las guerras más abominable de la historia de la humanidad.

Ante un contexto internacional complejo que se vive, donde Estados Unidos sigue los caminos de la exterminación de las personas, me miró fijamente como buscando la esperanza y abogando por un mundo más armónico y posible.

--La paz es el único camino para salvar la humanidad y no las hostilidades.

Ilustró que en pleno siglo XXI la tragedia de la guerra se repite en diversos países impulsada por el imperialismo.

--¿Qué sabes sobre tu padre héroe?

Abre una carpeta y muestra impresionantes evidencias de la guerra. Me Expone que según testimonios, fotografías e investigaciones realizadas por ella y otros documentos su padre, Nikolay Kiriushin, llegó a las puertas de Berlín, Alemania.

--La segunda Guerra Mundial fue muy dura no solo para los que estaban en el frente sino también para todo el pueblo soviético, me dice enfáticamente y mira al horizonte como buscando recuerdos de su niñez y las historias contadas por su mamá.

--Desde niña (nació en septiembre 1944), investigué sobre lo ocurrido en esa etapa triste de la vida de la humanidad y la aventura guerrerista de Alemania nazi. La victoria, que hoy celebramos todos, preservó la vida de millones de personas.

--Mi abuelo, Fiodor Eliseeva, murió en combate y 67 años después de comenzada la guerra encontraron sus restos y lo pudieron identificar, entre otros elementos, por el número de la chapilla de soldado y sepultado en su ciudad natal (Malaya Vishera), con todos los honores militares.

Sus ojos se humedecen. Intenta disimular su dolor. Son lágrimas afligidas y reservadas que corren por sus mejillas.

--Mi mamá, Natalia Eliseeva, sufrió y recibió todo tipo de vejamen durante la ocupación de las tropas de la Alemania nazista en una pequeña comunidad cercana a la vía férrea entre Moscú y la entonces ciudad heroica de Leningrado, actual San Petersburgo.

Explicó que para evitar el abastecimiento al Ejército Ruso, ese ramal ferroviario y la ciudad fueron arrasados por los fascistas.

--Todo quedó bombardeado, mi mamá, milagrosamente,  pudo sobrevivir.

Atestiguó que las mujeres de la casa estuvieron obligadas a permanecer en condiciones inhumanas en un henil, y a cocinar a los soldados nazis, quienes hacían sus necesidades fisiológicas delante de ellas. Todos los panales de abejas, le contaron, destruidos, privándoles del alimento del crudo infierno.

Lo único que quedó para la familia fue una vaca que pudo esconderse en el bosque, aseguró esta mujer que este 9 de septiembre de 2020  cumplirá 75 años de edad. Ella, cuando el Día de la Victoria sobre el Fascismo acababa de nacer.

--Estuve en el vientre de mi mamá cuando la Segunda Guerra Mundial, o Gran Guerra Patria.

No se puede olvidar la historia para que los tormentos que padeció el pueblo ruso no se repitan jamás, porque lo que hicieron los fascistas alemanes no es propio de los humanos.

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