Abr, 2020.- A pesar de que durante más de 60 años el gobierno de Estados Unidos se empeña en desacreditar el ejemplo de Cuba, su luz se multiplica en todo el mundo y sigue siendo amada por su resistencia, gesto humanitario y ayuda desinteresada a diferentes naciones de África, Asia, América Latina y Europa.

El mensaje de sincero agradecimiento que vibró desde el crucero británico MS Braemar: «Yo te quiero, Cuba», lo ilustra. La Isla protagonizaba «uno de los acontecimientos más notables de este joven siglo XXI», reseñó Abel Reyes. Transcurrió cuando la epidemia se extendía por el Caribe. Pasajeros y tripulantes rebotaron entre puertos de esta parte del mundo. «Cuba es el ejemplo de lo que son esos valores que el mundo perdió».

El bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por el imperio no ha podido doblegar a los cubanos, ni a su espíritu internacionalista demostrando, una vez más, la actual coyuntura de desolación en la que la humanidad se encuentra cuando es azotada por el coronavirus Covid-19.

Cada día la epidemia cobra la vida de miles de personas en el planeta, especialmente entre los más vulnerables. En Cuba el panorama es completamente distinto a lo que los medios transmiten, mientras son dolorosas imágenes de la nación más poderosa de mundo, donde ni siquiera muchas de las victimas reciben una sepultura digna.

El presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, puntualizaba: «Si hoy hemos podido enfrentar todas estas cosas es por la obra de la Revolución”.

Añadía: “Ese sistema de Salud, ese sistema de ciencia, ese pueblo organizado, esas medidas que podemos tomar contando con todos y movilizando a todos, y que todos estemos trabajando por lo mismo, se puede hacer en una Revolución como esta, fundada por Fidel, por la generación histórica, conducida en estos momentos por el General de Ejército Raúl Castro Ruz».

En la Breve carta de amor a Cuba publicada por Sandra Russo en su blog Déjamelo pensar, expresa esa infinita admiración por la Isla: «Hoy veo tus médicos llegando a Italia y escucho los aplausos que los reciben. Tu medicina fue clave en la meseta que logró China. Tus médicos siempre están donde se los necesita. En paz, en guerra, en pandemia. Cuba, mi amada isla orgullosa, quería decirte hoy, que todos tenemos miedo, que el amor que te tenemos es porque desde hace más de medio siglo sos la gema que se refleja en los arroyos tranquilos del alma. Mientras afuera ruge el mal».

Quizás esa solidaridad y alegría permanentes de las mujeres, los hombres, las niñas y los niños de la pequeña ínsula en extensión pero gigante en corazón enfurezcan a poderosos pero admiradas por millones de personas en el mundo: «Siempre estuviste colocada en el lugar de lo extraordinario, de lo que alguna vez venció lo invencible desde su pequeñez y su fe».

Solo un corazón noble y sincero puede comprender el espíritu y la alegría de los cubanos: «Hay miles de motivos para amarte. Quien ha escuchado reír a tu pueblo, piensa que cómo no van a perdonarlos los muertos de esa felicidad. Si lucharon y se ofrecieron para que tantas generaciones de cubanos hayan vivido y vivan sus vidas con la alegría de las necesidades básicas satisfechas, y el conocimiento a su disposición».

El presidente de Cuba expresaba con orgullo en medio de las intensas jornadas de acciones para enfrentar la epidemia. «Esa obra, esa concepción humanística de la política, esa Cuba que en el mundo se admira y se reconoce, hay que enaltecerla y cuidarla, en primer lugar por todos los hijos de esta Revolución, que somos nosotros, que es el pueblo cubano».

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