Mar, 2020.- El mundo está unido hoy por el dolor ante los ataques de un enemigo común, que no ha entendido de razas ni fronteras y se empeña a toda costa en dañar la salud humana y en muchos casos arrebatar la vida.

A tan sólo pocos días de haberse registrado en Cuba los primeros casos del coronavirus, ha sido capaz de quitarnos sin pedir permiso las habituales muestras de afecto: besos, abrazos y el apretón de manos que caracteriza al cubano.

Nos ha obligado a mantener la distancia entre nosotros mismos para cuidarnos y proteger a todos de aquel que llegó sin permiso. Al mismo tiempo ha puesto en tela de juicio a muchos países por cerrar sus puertas a la solidaridad y el humanismo, son tiempos difíciles, en los que se ponen a prueba el verdadero significado de estos valores.

Mientras se trabaja sin descanso para conseguir la cura seguirá cobrando vidas sin importar frío ni calor, o si somos de un país o de otro, pues no sabemos cuánto durará su estancia.

Por lo que no debemos bajar la guardia ante este enemigo mortal que nos asecha, toca entonces llegar a lo más profundo de la conciencia y sensibilidad humana y lograr comportamientos sanitarios acorde a las medidas orientadas para no permitir su proliferación ni en la Isla, ni en el mundo.

En la medida que se aumente la percepción de riesgo y la necesidad de informar a tiempo de cualquier irregularidad en la salud del pueblo, la garantía de vencer su embestida será mayor.

Quitémosle a esta pandemia los llantos y lamentos ante la pérdida de un ser querido y démosle su merecido no dejando que se propague y eliminándola de la faz de la tierra, para así recuperar el humor y la alegría, el caminar seguros por las calles, las muestras de afectos y cariño que nos caracterizan y la risa retozona y alegre de los niños en el parque.

Estamos seguros que el sistema de salud cubano está preparado para enfrentarse a él y apoyar a todo el que necesite la ayuda solidaria de este verde caimán, que no está dormido y se mantiene alerta ante las agresiones del hostil visitante.

No es cuestión de ver quién es mejor que nadie, hoy se trata de estar más unidos que nunca para acabar con este flagelo que nos ocupa a todos.

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