Dic, 2019.- Decir maestro o profesor, a pesar de cualquier diferencia conceptual, es sinónimo de educador; hombres y mujeres que en la sociedad cubana tienen un rol protagónico.

No es menos cierto que la educación comienza en el hogar, pero es el maestro quien con su extremada dedicación la construye y desarrolla a través de todas las enseñanzas.

El estudiante, cual arcilla de alfarero soñador, constituye el recipiente de conocimientos que el héroe de las aulas moldea para crear la más sólida obra de arte, mujeres y hombres cultos y capaces de contribuir con su talento y creatividad a construir un mundo mejor.

En Cuba uno de los aspectos al que se le brinda vital importancia es al de la Educación, para avanzar continuamente en elevar la calidad y el rigor del proceso docente-educativo.

Garantizar la superación permanente de los pedagogos, enaltecer su figura y valorar acertadamente el papel de la familia en la formación de los niños y jóvenes son líneas de trabajo que se deben cumplir a cabalidad para hacer de la Educación un pilar más fuerte de lo que es hoy.

Por ello los profesionales del sector en Nuevitas se encuentran inmersos en disímiles acciones para celebrar la Jornada del Educador.

En estos días de festejos resulta imposible no mencionar a José Martí, el Maestro de los cubanos, cuya obra vive en cada esfera de la vida diaria.

Y qué mejor manera de recordarlo que nutriéndonos del significado que para él tenía la Educación: “Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido, es hacerlo a cada uno resumen del mundo viviente hasta el día en que vive, es ponerlo al nivel de su tiempo (…), es preparar al hombre para la vida.”; una misión en la que se empeñan diariamente los maestros.

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