Libros, libros y… ¿más libros?Sep, 2019.- No sé cuándo empezó mi adicción, simplemente comencé con uno y hasta el día de hoy no puedo desprenderme de ese algo que ya casi se ha convertido en un apéndice de mi cuerpo. No me malinterprete, no soy fan de las drogas, simplemente amo los libros. Sí, libros, ellos son mi adicción.

Sin dudas, toda época del año es oportunidad perfecta para un reencuentro con la lectura. Por eso colecciono segundos, instantes, para dedicarlos por completo a leer. 

Confieso que no salgo de casa sin llevar en el bolso o la mochila un ejemplar de esos amigos entrañables, son una garantía contra el aburrimiento. 

Fue en la adolescencia cuando me inicié en el maravilloso mundo de la literatura. Claro, mis primeros pasos surgieron de la mano de increíbles aventuras y mucho romanticismo. Fue así como conocí al Capitán Tormenta -¡qué coraje el de esa mujer!- y a Jane Eyre, la dulce muchacha escondida detrás de un velo de soledad que cautivó el corazón del señor Rochester.

Muchas veces soñé con protagonizar intrépidos episodios y con amores imposibles, de esos que -a pesar de la distancia- pueden escuchar en el viento la llamada de la otra mitad.

El hábito de la lectura es como un bebé, que alimentamos poco a poco y crece hasta madurar; es entonces cuando los cuentos infantiles y las novelas de amor ya no son suficientes para acallar esas ansias de conocimientos, emociones y placer, se necesita más, y ese más está por todas partes transformado en escritos históricos, fantásticos o políticos, que tanto aportan a la formación como individuos.  

Leer resulta una paradoja muy deliciosa, descubrir el final de la historia es el objetivo de todo lector, pero al llegar al desenlace el deseo de continuar degustando cada palabra, cada idea, es más fuerte aún que la emoción inicial.

Los libros son así, nos atrapan en sus mundos y nos permiten experimentar tantas sensaciones que no alcanzarían las cuartillas para describirlas. Si comenzara a enumerar personajes no tendría para cuando acabar. 

Esta creación humana deleita y educa. Más que simples hojas de papel, los libros son amigos del ser humano, pues nos guían por el camino de la sabiduría.

Les aseguro que leer es una de las mejores medicinas para el alma y una de las opciones más atractivas para disfrutar.