Dic, 2020.- "El éxito de nuestra Revolución, la seguridad de nuestro futuro; el éxito de nuestro socialismo dependerá, en gran parte, de lo que sean capaces de hacer los educadores", así expresó Fidel Castro, máxima de los profesionales del magisterio en Nuevitas.

"Si volviera a nacer volviera a ser maestra", es el sentir de la licenciada en Español-Literatura y máster en Ciencias Pedagógicas Soraida Rober Sorriba.

"Mi vocación por la carrera de maestra fue desde muy pequeña, mis padres me ayudaron para que pudiera desempeñarme y lograrlo.

Mis inicios fueron en el instituto preuniversitario en Sierra de Cubitas en el año 1988, experiencia en la que me enfrenté a alumnos que eran de mi tamaño y a pesar de eso seguí para adelante y logré el propósito, enseñarles".

Posteriormente se trasladó hacia Nuevitas donde comenzó a trabajar en la secundaria básica Ignacio Agramonte y Loynaz en la cual labora actualmente y se ha mantenido durante 30 años de los 32 que tiene de experiencia laboral.

"Lo que más me gusta es la preparación a los alumnos para los concursos de conocimientos; y en círculos de interés de diferentes temáticas como Lectura, Gramática y Medio ambiente, en los que he obtenido resultados relevantes.

He participado en diferentes eventos propios de la profesión como Pedagogía, el internacional de secundaria básica donde fui premiada, y en la Tiza de Oro.

Le agradezco a Fidel por su empeño en que la Educación es la base de la Revolución, quien logró que este derecho sea gratuito para todos los niños y que los maestros tuviéramos un lugar cimero en la sociedad cubana”.

Mientras que la nuevitera María Dolores Santana Lauré, quien escogió también el camino de la formación, cuenta que su vocación, igualmente, proviene desde la infancia.

"Fui motivada por mi mamá, maestra de la enseñanza primaria por muchos años.

Al terminar el noveno grado tuve la oportunidad de continuar los estudios en la escuela Formadora de Maestros en Camagüey y en 1983, después de graduada y con 19 años, trabajé tres cursos en centros de primaria de esta ribera.

Luego, por necesidad del municipio debido al déficit de profesores de Física, decido cursar la Licenciatura en esa asignatura graduándome en 1993, desde entonces trabajo en secundarias básicas graduando a disímiles generaciones de adolescentes con dedicación y mucho amor.

He formado, además, a jóvenes que se inclinan por la labor del magisterio, desde hace varios años trabajo en la secundaria básica Ignacio Agramonte y Loynaz donde me desempeño con mucha consagración".

Soraida Rober Sorriba y María Dolores Santana Lauré son parte de esos hombres y mujeres, de este municipio al nordeste de Camagüey, dignos de reconocimiento por ejercer una profesión que al decir del Comandante en Jefe: "… es una de las más nobles y humanas tareas a las que alguien puede dedicar su vida".

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