Sep, 2020.- Septiembre cambió el día a día en la mayor parte de Cuba. Después de más de cinco meses entre medidas de aislamiento social y distanciamiento físico se retornó a la actividad educativa con el cumplimiento de medidas higiénico-sanitarias para evitar la propagación de la COVID-19.

Así fue también para los integrantes del grupo ambientalista camagüeyano Bahía azul, nacido en Nuevitas en enero de 2017.

La experiencia a lo largo de estos años permite incentivar el conocimiento y hacer protagonistas a los adolescentes, aún más con la vinculación de su práctica en temas ecológicos y el currículo escolar.

“Bahía azul realiza sus actividades mayormente en el horario extradocente, el carácter social de las mismas contribuye a la formación general integral de sus miembros y de la población en general.

Un ejemplo del estrecho vínculo con la labor educativa es la contribución de tales iniciativas con los resultados de las sociedades científicas estudiantiles y los trabajos investigativos.

En la actual etapa con la continuidad del curso escolar 2019-2020 se evidencia ese intercambio en la elaboración de los seminarios integradores de las asignaturas de Ciencias Naturales y Exactas, donde ha servido de apoyo el conocimiento adquirido en el trabajo del grupo”, de acuerdo con Ariel Pujol Milán, su coordinador general.

Allí destacan temáticas como la integridad de la naturaleza y la sostenibilidad de la vida en el planeta, la salud humana y el empleo de la medicina natural, los estilos de vida saludables y la prevención de enfermedades, el impacto de la actividad humana en el medio ambiente y el rol de la ciencia y la tecnología en el desarrollo sostenible.

Con anterioridad, como parte de las prioridades, los adolescentes se autopreparaban desde casa y vía redes sociales sobre la presencia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, visto también como efecto medioambiental por la modificación de los entornos naturales y los efectos de la actividad globalizadora e irracional de compañías y países alrededor del mundo.

De igual manera, Bahía azul forma parte del proyecto internacional Construyendo resiliencia costera en Cuba a través de soluciones naturales para la adaptación al cambio climático —en su forma abreviada Resiliencia costera—, donde sus miembros participan como entes socializadores en la comunidad de Santa Rita mediante la educación ambiental.

“No resulta complejo pues con anterioridad se ha venido trabajando en el sitio de intervención. Es válido destacar que los dos grupos de apoyo están constituidos por adolescentes entre 12 y 17 años de edad.

 El 53 por ciento de los integrantes son adolescentes, de allí que ese grupo etario tenga el protagonismo”, añadió el también miembro en la mayor de las Antillas de la Red Juvenil Ambiental-Grupo temático de las Brigadas Técnicas Juveniles.

Modificar el comportamiento en las comunidades como parte de la implementación de la Tarea Vida, en función del respeto y la conservación del entorno circundante hace del grupo ambientalista Bahía azul un ejemplo de la labor con las nuevas generaciones, sus principales protagonistas en los municipios de Vertientes, Guáimaro, Camagüey, Florida y Nuevitas.

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