Autismo: Rompiendo barreras con el poder del amor.Abril, 2019.- Él no la mira a los ojos, hace movimientos repetitivos como inmerso en un mundo del que ella no tiene conocimiento, grita cuando algo no está en su lugar o lo quiere tocar. Ella lo mira y ve a su hijo, pequeño, talentoso, incomprendido por el mundo, a veces también por ella misma. Y es que el autismo crea barreras invisibles, solo superables por el poder del amor.

Hasta hace algunos años este trastorno cognitivo era desconocido a nivel social en Nuevitas, la falta de divulgación y el escaso tratamiento del tema lo hacían inexistente. Sin embargo, en la actualidad es cada vez más creciente el conocimiento de los lugareños debido al fomento de una educación inclusiva y al llamado a la concienciación sobre el padecimiento.

No obstante, la discriminación que sufren estas personas a nivel social constituye el principal obstáculo para el diagnóstico y el tratamiento del trastorno. Es por ello que la Organización de las Naciones Unidas declaró en el 2007 el 2 de abril como el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, para apoyar la batalla por su inclusión social.

En Cuba la realidad de los niños y las niñas autistas es muy esperanzadora. Cuentan con varias escuelas especializadas, ubicadas en Santiago de Cuba, Holguín, Bayamo, Cienfuegos, La Habana y Camagüey, aunque en esta provincia existen casos en los municipios de Carlos Manuel de Céspedes, Nuevitas y Guáimaro matriculados en centros especiales, porque la discapacidad intelectual es su diagnóstico primario.

En la escuela Héroes del Moncada, de Camagüey, estudian alrededor de una treintena de pequeños. Entre los especialistas que los tratan destacan logopedas, psicólogos, psicopedagogos, maestras de educación sensorial, economía doméstica y educación física, quienes trabajan bajo el principio de que el cariño y la atención diferenciada son la clave para el desarrollo de esta enseñanza.

Este tipo de discapacidad cognitiva, más allá de las deficiencias en el conocimiento y la interacción social, no nos hace incompatibles, sino que enriquece la sociedad.

Los niños con autismo nos necesitan, debemos ayudarles con naturalidad, aceptarlos como son y guiarlos en su comprensión del mundo. Rompamos barreras, lo verdaderamente importante es la esencia de cada ser. 

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