Oct, 2020.- El origen del Himno Nacional de Cuba se remonta a agosto de 1867 cuando el abogado bayamés Pedro Figueredo Cisneros, Perucho, compuso su música y Manuel Muñoz Cedeño realizó la instrumentación. Los patriotas la denominaron La Bayamesa, para evocar a La Marsellesa, el himno de los revolucionarios franceses compuesto en 1792. Su música se interpretó en dos ocasiones antes del 10 de octubre de 1868.

La historia cuenta que el 20 de octubre de 1868, durante la toma de la ciudad de Bayamo por las fuerzas libertadoras, el propio Perucho reprodujo la letra y se cantó por primera vez públicamente con aire de combate. La escritura de sus dos estrofas —que se corresponden con el Himno Nacional— fue publicada el 27 de octubre en el periódico El Cubano Libre; con la extensión de la lucha, La Bayamesa se cantaba en los territorios dominados por los mambises; sin embargo, en medio de los avatares de la guerra no se conservó la patriótica partitura y al igual que miles de documentos de los mambises se perdieron.

Entonces, ¿cómo llegó la música de La Bayamesa, el Himno de Bayamo o Nacional a estos días? En ello fueron protagonistas tres hijos del Camagüey.

El 10 de noviembre de 1869, cuando el Gobierno de la República en Armas presidido por Carlos Manuel de Céspedes se hallaba acampado en la finca Santa María, al sudoeste de la otrora ciudad de Puerto Príncipe, la hija del propietario y casi niña Adela Morell Xiques, solicitó a Perucho Figueredo, que acompañaba la comitiva, le escribiera la melodía y la letra —con cuatro estrofas— de La Bayamesa; celosamente guardó Adela el tesoro y el recuerdo del autor que, engalanaba los momentos de ocio, sentado al piano que había que había en la casa.

Para el visionario José Martí, formó parte de su labor proselitista cuando preparaba la Guerra Necesaria, el rescate de aquel himno de combate que antes se entonaba en la manigua como símbolo de la lucha por la independencia y publicación en el periódico Patria, “…para que lo entonen todos los labios y lo guarden todos los hogares; para que corran de pena y de amor, las lágrimas de los que lo oyeron en el combate sublime por primera vez; para que espolee la sangre en las venas juveniles…”.

El anhelo se cumplió el 25 de agosto de 1892 cuando publicó en Patria la letra y la partitura de La Bayamesa, Himno Revolucionario Cubano de Pedro Figueredo. ¿Pero, cómo Martí obtuvo la letra y la partitura?

La letra del Himno pudo obtenerla de Fernando Figueredo Socarrás, un camagüeyano que se alzó en 1868 y solo dejó las armas después de la Protesta de Baraguá y, como no se pudo alcanzar la independencia, salió al exterior; de él dijo Martí: “… no volverá al país sino cuando la libertad vuelva a brillar; un padre que tiene ocho hijos, y a los ocho les ha enseñado el himno; un cubano que crece cuando recuerda los años sagrados…”.

El arreglo musical —asunto más difícil— se lo encargó el Apóstol de la independencia cubana a otro camagüeyano, al maestro Emilio Agramonte Piña, abogado y músico que marchó a la manigua cuando la Guerra Grande y a vivir en país extraño antes que en el suyo bajo otra bandera y, decía Martí: “…nunca se conmueve tanto como cuando recuerda aquellos días de sacrificio y de gloria cuando las mujeres de su casa daban las joyas al tesoro de la guerra, en que los jóvenes de la casa salían, cuatro veces seguidas, a morir…”, y, “…solo tiene paz con los cubanos leales…”.

Fue Emilio el escogido por el Apóstol pues “…¡No han de ponerse las cosas santas en manos indignas!...”.

En 1900, antes del inicio de la Asamblea Constituyente en el mes de noviembre, surgió una polémica en relación con el Himno Nacional; fue la camagüeyana Adela Morell pieza clave en la solución pues conservaba el álbum con el obsequio de la partitura y letra firmado por el autor de La Bayamesa. Este valioso tesoro documental hoy se conserva en el Museo Nacional de la Música, pues en el año 1912, la ya abuela Adela lo donó, a través de Figueredo que era sobrino de Perucho, a la República de Cuba.

Fuentes:
-Gómez Cairo, Jesús: "Breve historia del Himno Nacional de Cuba". Ediciones del Museo de la Música. La Habana, 2008.
-Sed Nieves, Gustavo: “Del Himno Nacional Cubano: un aspecto poco conocido”. En Las Clavellinas. Rev. Edición Especial 1/89. Editada por el Departamento de Orientación Revolucionaria y la Sección de Investigaciones Históricas del Comité Provincial del PCC en Camagüey. Talleres de la Unidad Gráfica Felipe Torres Trujillo. Camagüey. 1989. Pág. 38-39.

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