En Nueva Gales del Sur el grado de destrucción es tan grande que se estima que algunas localidades han perdido hasta el 80% de sus casas y negocios. (The New York Times)Ene, 2019.- Desde septiembre del año pasado se han vuelto incontrolables los incendios forestales, dejando más de 5 millones de hectáreas arrasadas por las llamas, una veintena de fallecidos y un daño incalculable en la flora y fauna australiana, conocida por su singularidad.

Pero, ¿a qué se debe que los incendios de esta temporada hayan sido tan voraces?

A groso modo los incendios en Australia tienen un culpable: el cambio climático, consecuencia de las acciones del ser humano. Pero para ser más específicos se deben fundamentalmente a un fenómeno conocido como Dipolo del Océano Índico (IOD) o “Niño Índico” (nombrado así por su similitud con el fenómeno del niño en el Pacífico).

 

 

El Niño Índico está relacionado con la diferencia en las temperaturas de la superficie del mar en partes opuestas del Océano Índico y tiene fases positivas, negativas y neutras.

Nueva Gales del Sur ha sido uno de los territorios más afectados por los siniestros, de ahí que la Universidad de ese Estado realiza un estudio que demuestra la correlación del Niño Índico con las sequías en el sur de Australia. La investigación muestra que cuando este fenómeno se encuentra en su fase negativa, con agua del océano Índico fresca en el oeste del país y los vientos que se generan toman humedad del océano, entonces llegan intensas lluvias.

En cambio, en su fase positiva —fase de este año y la más fuerte desde hace seis décadas—, el patrón de temperaturas oceánicas es totalmente invertido, lo que hace que se debiliten los vientos y se reduzca la humedad que llega hasta Australia. La consecuencia de esto es que en el sur del país las precipitaciones se mantienen por debajo del promedio.

Un IOD positivo significa menos lluvias en Australia y temperaturas más cálidas que el promedio en grandes partes del país.

Y por último, la fase neutra es cuando las temperaturas del mar se acercan a la media en todo el Océano Índico, esta fase también es propensa a provocar sequías. Pues cada período importante de escasez de precipitaciones desde el año 1889 ha coincidido con las fluctuaciones positivas-neutras que incluyeron las sequías 1895-1902, 1937-1945 y 1995-2009.

Los efectos del dipolo podrían empeorar debido al cambio climático.
De hecho, un articula publicado es la revista Nature explica que se prevé que los fenómenos climáticos y meteorológicos extremos causados por el dipolo serán más frecuentes en el futuro a medida que aumenten las emisiones de gases de efecto invernadero.

OTROS EFECTOS DEL DIPOLO EN SU FASE POSITIVA

Este fenómeno no solo está relacionado con los incendios en Australia, sino también con las intensas lluvias de los últimos meses en África.

Los grandes aguaceros han devastado partes de África Oriental en los últimos meses, y de acuerdo con la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna, en el Cuerno de África se han registrado precipitaciones hasta un 300 % superiores a la media entre octubre y mediados de noviembre.

Djibouti, Etiopía, Kenia, Uganda, Tanzania, Somalia y el Sudán meridional han sido los países más afectados con inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra.

Y qué decir de Indonesia, que aunque se encuentra en el continente asiático, las inundaciones han dejado un saldo de más 60 muertos y decenas de miles de personas desplazadas.

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