Además de los ciclones tropicales, el municipio de Nuevitas ha sido afectado por otros fenómenos hidrometeorológicos extremos conocidos como tormentas locales severas -tornados, trombas marinas y vientos fuertes de cerca de 100 Kilómetros por hora-, los que se produjeron en la localidad causando grandes daños a la población y a los recursos económicos.
Entre estos fenómenos que nos han visitado, la mayoría han sido “tornados” los que, según estadísticas, ocurrieron entre el mediodía y el atardecer, es decir el mediodía hasta la puesta del sol, con una mayor frecuencia entre las tres a las cinco de la tarde.
Según el criterio de especialistas, los tornados son torbellinos de aire y vapor de agua, que se trasladan en contacto con la superficie y toma el aspecto de un enorme embudo producido por el polvo, tierra, piedras, y pedazos de objetos arrastrados por el viento; parte casi siempre de una nube de tormenta de gran desarrollo vertical. Si el embudo no toca tierra y se queda pendiente de la nube, se le nombra rabo de nube, que es como le llaman los lugareños que también le dicen manga de viento.
Los tornados en esta zona del nordeste camagüeyano se han originado cuando imperan condiciones de gran inestabilidad en la atmósfera. Por fortuna, son mucho más pequeños que los huracanes en cuanto a tiempo de duración, pues el promedio de vida es de 10 a 15 minutos y la distancia a recorrer difícilmente alcanzan a los 5 kilómetros y su radio de afectación aún en los más grandes, alcanzaron solo cientos de metros.
Entre los diferentes tipos de tornados están las trombas terrestres, los tornados de vórtices múltiples y las trombas marinas -también con significativa presencia en Nuevitas . Éstas últimas se forman sobre los mares, conectándose a cúmulos y nubes de tormenta de mayor tamaño, pero se les considera tornados porque presentan características similares a los que se forman en tierra, como su corriente de aire en rotación en forma de embudo.
Mientras que las trombas marinas están formadas por columnas de aire frecuentemente que se generan en áreas intertropicales cercanas a los trópicos, como ocurre con nuestra ubicación geográfica. Uno de estos fenómenos que mayor repercusión causó entre los nativos, ocurrió a inicios de la década de los años 90 del pasado siglo XX. Se originó en las inmediaciones de la playa “Cuatro Vientos”, se trasladó por el veril de la costa que bordea la ciudad y entró a tierra por el conocido barrio de “Canta Rana”, hasta el cual arrastró sedimentos del fondo marino. Siguió su recorrido arrasador volando importantes techos, siendo el más significativo el de la tarima de la popular plaza “26 de Julio” e incluso retorció la potente grúa viajera de la Central Termoeléctrica “Diez de Octubre”.
Los tornados se generan en este territorio de forma rápida, y su vida suele ser breve, por lo que no han podido ser previstos con mucha anticipación. Esto aumenta su peligro. Además, en la tierra, el movimiento es errático, cambiante, impredecible, lo que causa gran expectación por los nueviteros.
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