Ene, 2021.- Desde mi esquina privilegiada miro el mar, apenas comienza a amanecer y los rayos del sol entre las nubes regalan una explosión de colores que deslumbra el alma.

No puedo dejar de inmortalizar el momento con la cámara, tanta paz, tantos sueños, tanta felicidad en ese instante casi mágico que antecede al despertar de la ciudad.

La imagen del mar saludándome en cada amanecer o atardecer es la mejor recompensa de vivir en una de las tantas empinadas lomas que engalanan a esta urbe costera.

Ya sea que esté alegre y el oleaje refleje los rayos del sol cual escamas brillantes, que la tempestad amenace con volver turbias sus aguas o que la calma vuelva un plato la superficie, ese mar me invita a soñar.

Por ello mi terraza se vuelve cómplice de ese esfuerzo por volver material algo tan fugaz como lo es el amanecer sobre la bahía de Nuevitas, con la Punta del Guincho como protagonista eterna de mis capturas.

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Comentarios   

0 #1 Milagros 04-01-2021 08:40
Bellas imágenes, gracias
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