La Habana, 18 dic - El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, reiteró hoy que el bloqueo es el mayor obstáculo para que Cuba y Estados Unidos puedan normalizar relaciones aún con sus diferencias irreconciliables.

En declaraciones a la prensa nacional acreditada para la IV sesión ordinaria de la IX Legislatura de Parlamento, el ministro cubano de Relaciones Exteriores calificó de brutal y genocida el cerco económico, comercial y financiero de Washington hacia la isla.

Dijo que es el sistema de sanciones más largo e integral que se ha aplicado en la historia contra país alguno.

Sobre las relaciones entre ambas naciones, Rodríguez recordó que hubo algunos avances tras el anuncio hace 5 años del avizoramente 'de un camino largo y empedrado de dificultades hacia la normalización' de los vínculos pese a las diferencias.

Significó que el 17 de diciembre de 2014 fue también el día en el que se unieron en Cuba los 5 luchadores antiterroristas presos injustamente en Estados Unidos, cumpliéndose así la profecía de que volverían a su tierra hecha por el líder de la Revolución, Fidel Castro.

Rememoró que a partir de ese momento mejoraron las condiciones para la visita de los estadounidenses a la nación caribeña, que, a pesar de mntenerse la prohibición de hacer turismo a Cuba, se respetó la libertad de viajar de los norteamericanos.

El jefe de la diplomacia cubana señaló, en ese sentido, que el actual gobierno estadounidense, encabezado por Donald Trump, cortó al máximo los viajes a la isla, regresó a los tiempos de la cruzada contra la cooperación médica cubana y aplica medidas no convencionales para impedir el suministro de combustible a la mayor de las Antillas.

Sin embargo, precisó que crece en el pueblo estadounidense el deseo por el levantamiento del bloqueo, y también dentro de los cubanos que residen en el país norteño.

Por tanto, argumentó, se manifestaba optimista aun en las actuales circunstancias de mayor confrontación.

Rodríguez consideró, además, que los cambios que podrían acaecer en la política exterior estadounidense respecto a Cuba dependen en mayor medida de 'nuestros propios esfuerzos, del papel de la generación histórica y de la unidad del pueblo en torno al partido'.

Además, de la fuerza del sistema político de la isla y de las convicciones de las nuevas generaciones.

Añadió que no se esperaba una ruptura de los vínculos diplomáticos con Estados Unidos, pero ratificó que de la misma manera que a Cuba no le amedrentan las amenazas ni medidas de bloqueo, la mayor de las Antillas no admitirá chantajes en el plano diplomático.

En un balance de las casi seis decadas de la politica exterior de la isla, apuntó que el mundo reonoce el simbolismo de la Revolucion cubana, su capacidad de influencia política, su firmeza, y su ética apegada a los principios.

Subrayó que ese ejemplo es lo que provoca a Estados Unidos a responsabilizar a la isla de la situación en América Latina, convulsa por las protestas sociales y populares contra el neoliberalismo.

Afirmó, además, que el mundo avanza hacia un sistema de relaciones internacionales más multilateral frente al intento de Estados Unidos de imponer un orden unilateral y supremacista, que la historia ha ido sacando del juego.

Calificó la coyuntura internacional compleja pero con una tendencia irreversible progresista en la que la Revolucion cubana ha tenido un peso mas allá de las dimensiones de la isla.

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