Jun, 2019.- Cuando la población de Nuevitas se vio inmersa en un profundo proceso de industrialización, para lo cual se requirió de fuerzas laborales procedentes de distintos lugares del país, aparecieron las necesarias contradicciones que generan todos los procesos de ruptura y continuidad, como el que acaecía aquí.
La película dedicada a Nuevitas recibió por nombre Una mujer, un hombre y una ciudad y se presentó en premier en 1977. Ella trató los conflictos sociales de los que fue testigo la ciudad en los primeros años de transformaciones revolucionarias. Apareció así el hacer de las mujeres en pos de reivindicar sus derechos personales y laborales, exhibiendo las vicisitudes que tuvieron que enfrentar las primeras féminas para desempeñarse como chequeadoras del puerto en los muelles de la bahía.
Se destacó en la película la dicotomía desarrollo económico-crecimiento poblacional que hicieron que se crearan aquí barrios marginales, en tanto se construían los primeros edificios multifamiliares que vieron la luz en la geografía local. El filme contó con un reconocido elenco en el que sobresalió la dirección de Manuel Octavio Gómez. Resultó todo un éxito de taquilla en su época y la banda sonora fue valorada positivamente.
La cinta luego se estrenó en 1978, en los cines Payret, Astral, Apolo, Cuatro Caminos, Trianón, Alameda y Ambassador de la capital cubana. Tuvo entre sus principales a los actores de primera línea de la televisión y la cinematografía cubanas.
La Maritza del filme, principal protagonista de la trama, pudo ser una de las muchas mujeres del pueblo que rompieron con las ataduras a una educación conservadora y tradicionalista para convertirse en verdaderas protagonistas del cambio experimentado en esta ciudad del nordeste camagüeyano.
Para la filmación del celuloides se utilizaron varias locaciones, incluidos interiores, entre los que destacaron las entonces oficinas de la Dirección de Educación en la calle Augusto Arango y una casona de tabloncillos y fondo al mar, con las características de las que moraban los pescadores. Esta precisamente fue la utilizada como vivienda para la mujer que encarnaba a Maritza.
Han transcurrido 42 años de aquel importante suceso cultural que marco pautas en la cinematografía contemporánea nacional, a través del cual se sumó a reflejar en la gran pantalla la labor incansable de la Revolución por el desarrollo de Cuba y, Nuevitas, fue una buena muestra de ello.
Llega a sus “bodas de jaspe” la película Una mujer, un hombre, una ciudad, en la eterna conspiración entre ella y el pueblo que la inspiró.


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