Jul, 2020.- Decir Orlando Ramos Gutiérrez es resumir en una sola persona compromiso, laboriosidad, amor por la tierra en la que nació, se crio y aún da lo mejor de sí para lograr de su finca La Esperanza, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios Antonio Maceo, ubicada en el consejo popular Camalote en Nuevitas, un lugar productivo.

"Tengo siete hectáreas y media donde el cultivo principal es mango con más de 160 matas en producción, 105 de aguacate, también frijol, yuca, maíz y un poquito de café”.

Para Bebo, como lo conocen, todos los resultados de su trabajo se ven por la entrega y la dedicación con que lo realizan, además, que a la tierra –dice- hay que tratarla con cariño para que de sus bondades; sus principales producciones son destinadas a la Unidad de Acopio y a la industria, es la manera humilde que tiene este guajiro de aportar su granito de arena a la economía de su pueblo.

En el año 2012 por sus buenos resultados en materia agropecuaria viajó a la República Dominicana para representar a Cuba en un evento agrario.
Hoy, a mediados del 2020, con sombrero e instrumentos de trabajo en mano continúa con el legado dejado por su padre al que se unió desde muy temprana edad en ese quehacer.

Bebo, con sus más de 70 años trabaja de sol a sol en el campo para hacer producir la tierra y él cuenta con el apoyo de su familia. "Conmigo trabaja uno de mis hijos y en ocasiones un nieto que me ayuda en sus ratos libres".

Este guajiro singular sirve de ejemplo a las nuevas generaciones de lo que se debe hacer para lograr que toda labor con la tierra sea provechosa, que es lo que hoy demanda la actual situación económica, acrecentada por las limitaciones del bloqueo económico, comercial y financiero por parte del gobierno de los Estados Unidos, junto a la crisis tras los embates de la Covid-19.

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