Jun, 2020.- El doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública de Cuba, se ha convertido en el rostro que cada mañana ven el pueblo cubano y las personas interesadas más allá de las fronteras vía redes sociales, con la información precisa de la situación epidemiológica en el país producto de la COVID-19.

En disímiles comentarios en Facebook es “el hombre del año”, una “propuesta para Héroe del Trabajo de la República”, el santiaguero de pura cepa, el cubanísimo que aconseja, orienta ante el incumplimiento del aislamiento social, de bajar la guardia o confiarse por las cifras alentadoras.

Y se ve cuánto siente en su piel cuando llegan malas noticias, y cómo le brillan los ojos por la recuperación de sus coterráneos. Ha referido incluso que será feliz cuando anuncie un día que no hay nuevos casos positivos, que estamos “libres”.

Pero de historias y puntos coincidentes también hay que decir, y es que Eduardo García Lavandero, tío materno del profesor Durán estuvo en Camagüey, pero bajo otras circunstancias, comparte el periodista de Adelante Enrique Atiénzar Rivero, en una entrevista realizada al especialista cubano.

Cuenta que el familiar formó parte de la expedición de revolucionarios que encabezó el Comandante Faure Chomón Mediavilla, con el objetivo de crear un nuevo frente guerrillero en el macizo montañoso Escambray; sí, el desembarco del 8 de febrero de 1958 por la playa en Santa Rita, comunidad nuevitera.

“Estando en Camagüey rememoré esta parte de la historia familiar. Incluso, tengo fotos del desembarco por Nuevitas. Y si le digo que tengo muchas anécdotas que él me contara de esa etapa, lo engañaría. Realmente lo vi pocas veces por la vida que llevaba dentro de la clandestinidad.

Mi tío muere precisamente un 5 de junio, ahora se cumple un año más de su asesinato en la calle Vapor, en La Habana. Lo acribillaron con cincuenta y dos balazos en el cuerpo. Él significó mucho para mi vida desde pequeño, mis padres que eran del Movimiento 26 de Julio me fueron enseñando lo que representaba la dictadura batistiana.

Indiscutiblemente su ejemplo marcó mucho mi formación, me sentí muy bien cuando estuve en Camagüey, un poco reciprocando el sacrificio que él hizo y lo que representó. Son cosas que me fueron formando y me permitieron desarrollar un trabajo lo mejor posible en tierras camagüeyanas”, comentó a Adelante.

Y es que los vínculos del doctor Francisco Durán con la provincia vienen, además, en el periodo de 1976 a 1978 cuando cumplió su servicio social como médico en el territorio agramontino. Así contó:

“Yo termino mi carrera en noviembre de 1975, en aquel momento hay una necesidad de que un grupo de médicos, recién graduados, pasaran a trabajar por un período de tres años en el Ejército Juvenil del Trabajo. Era militante de la juventud (UJC) y vine para Camagüey, donde cumplí 24 años.

Como había hecho el internado vertical de Psiquiatría en el Hospital Naval, una especialidad que me gustaba mucho —y me gusta todavía— realmente fui para el Ejército Juvenil del Trabajo como psiquiatra. En aquel momento tenía la estructura de Cuerpo de Ejército, abarcaba hasta Ciego de Ávila, en que el Mayor Roger Reyes Carrasco, era el jefe”.

Explicó a Adelante que fueron tres años muy provechosos, aprendió mucho. En Camagüey se casó con la madre de sus hijas, también recién graduada de Medicina. “Hicimos allí parte de nuestras vidas y ella salió embarazada de la primera hija, nacida en Santiago de Cuba de donde soy oriundo.

Fue una etapa muy bonita, provechosa, en mi formación como profesional y futuro cuadro, que me marcó para el resto de la vida, aprendí mucho de Psiquiatría, de docencia, había que atender a un grupo importante de jóvenes que se incorporaban al ejército.

En el hospital Comandante René Vallejo tenía veinte camas, prácticamente recién inaugurado, con el doctor Alberto Clavijo Portieles como director. El ejército resultó muy útil no solo en Psiquiatría. Como radicábamos detrás del hospital Amalia Simoni, en el área que queda para la autopista, allí hacíamos guardia de Medicina”.

Logró muy buenas amistades en Camagüey, personas que lo apoyaron mucho durante la estancia en este territorio. Recuerda nombres como el doctor Rómulo Rodríguez, quien fuera después rector de la Universidad de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay y otros compañeros y galenos de aquella época, unos que han fallecido lamentablemente y otros se mantienen aquí, con los que comparte cuando viaja a Camagüey, explicó al citado medio de prensa.

HAGO UN ESFUERZO DE NO DEJAR DE ESTUDIAR

Y de su humildad y modestia no pocos hablan, en sus acciones se nota que no le gusta ser el centro de la atención, dirige las palabras de agradecimiento a todos y cada uno de los que colaboran con la transmisión diaria de la conferencia de prensa, de los que no vemos porque están detrás de cámaras.

Así explicó a Adelante: “No creo que merezco tanto elogio. Lo que hago es un esfuerzo de no dejar de estudiar nunca. Además, te das cuenta que cada día en el mundo tienes que actualizarte continuamente, ahora con esto de la COVID-19 salen informaciones, cosas nuevas. Así pasó con el zika, con el cólera… en Cuba no se conocía y los últimos casos de esa enfermedad habían sido en 1909 y tuvimos que prepararnos en este sentido”.

Argumentó a su entrevistador que la preparación de los cuadros es un principio que se sigue en el Ministerio de Salud Pública, cuando se va a ocupar una responsabilidad de dirección es muy importante la trayectoria que se ha tenido, lo que permite enfrentar los problemas y actividades con una madurez.

Con sencillez relató las responsabilidades asumidas en Santiago de Cuba al frente de la campaña contra el mosquito Aedes aegypti, después en Vectores, luego en los laboratorios de Microbiología, al frente del programa y el sanatorio del SIDA, inaugurado en 1987, rector de la universidad, director provincial de Salud durante seis años en ese oriental territorio.

En el currículo suyo sobresale el cargo de Viceministerio de docencia e investigaciones, director de docencia después, jefe de la brigada médica en Angola del 2009 al 2011 y asesor del Ministro de Salud de esa nación africana.

Al regreso resultó muy útil en su carrera profesional los dos años que estuvo de vicedirector primero en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí.

Es un hombre de ocurrencias: “Esta formación en un cuadro es necesaria. Cuando usted madura a un cuadro ‘con carburo’, como se dice vulgarmente, muchas veces le cuesta trabajo entender algunas cuestiones de la actividad de dirección y en Salud Pública más”.

Aunque con el cumpleaños de este jueves 4 de junio está a punto de los 70, su negativa es inmediata cuando Adelante indagó en sus planes de jubilación: “No, hombre, no. A veces las personas me lo preguntan, pero no, física e intelectualmente me siento bien y como digo yo: no sé hacer otra cosa que trabajar. Algunos me dicen: dedícate a pescar.

No es que sea más sacrificado o no. No lo he pensado, no me siento con necesidad de jubilarme por el momento, mientras pueda seguir dando estaré al lado del cañón de la Revolución, de la Salud Pública y de nuestro pueblo”.

Sobre la celebración por su cumpleaños agregó: “Yo siempre lo he pasado trabajando”.

 

Foto: Naturaleza Secreta de Cuba/Facebook.

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El doctor Durán junto a Gerardo Hernández Nordelo. Foto: Naturaleza Secreta de Cuba/Facebook.

Foto: Naturaleza Secreta de Cuba/Facebook.

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