Abr, 2020.- Para Regla Ibáñez Zayas, en ese justo momento, el jueves 23 al atardecer, en el que recibió la noticia de que debía ser aislada por ser parte del personal de Salud que atendió al tercer caso positivo a la COVID-19 en Nuevitas, el primer pensamiento fue para su hijo Dainer Davis, quien trabaja como fisioterapeuta en misión internacionalista en la República Bolivariana de Venezuela.

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“Es una experiencia bastante difícil porque cuando a una le dicen que está con una paciente que es positiva a la enfermedad, una se asusta, a pesar de haber tomado todas las medidas, somos seres humanos y nos asustamos”, comenta vía telefónica y en su voz se palpan sentimientos a flor de piel.

Ella, con 36 años de experiencia como especialista en Laboratorio Clínico y actualmente con desempeño en el hospital general docente Martín Chang Puga de este municipio al nordeste de Camagüey, debió esperar hasta este lunes 27 para recibir el resultado negativo de la prueba de biología molecular reacción en cadena de la polimerasa, más conocida como PCR.

Para ella, llegar a casa lleva una dosis mayor de alegría luego de estar aislada en la escuela especial Tania la Guerrillera con otros 17 miembros del sector de la Salud Pública. “Allí existió una hermandad muy grande, entre todos dándonos aliento, principalmente la doctora Lupita que nos ayudaba a levantar el ánimo porque al principio estábamos muy entristecidos, todo fue tan rápido que ni lo esperábamos. La atención fue maravillosa.

Nos comunicábamos con los familiares por teléfono, y muchas amistades nos llamaron. Las personas que pasaban nos decían adiós. Los mismos vecinos nos aplaudían”.

Casi al romper en llanto describe un momento de suma emotividad. “Cuando salió la primera parte de las PCR (13 personas, domingo 26 en la noche), nos llamó mucho la atención que los vecinos salieron a aplaudir cuando vieron la guagua que llevaría a los otros a sus casas. Nos quedamos, dos mujeres y tres hombres y nos sentíamos mal pero a la vez fuertes, porque veíamos que las personas entendían lo que nos estaba pasando.  

A veces (sus padres) no hacen caso y se dan una escapadita para la calle a hacer mandados, ellos son adultos mayores”, y en su reflexión sumada a una experiencia de vida reconoce aún más la importancia del cumplimiento estricto de las medidas higiénico-sanitarias.

“Le exhorto a las personas que mantengan las distancias, que se pongan el nasobuco, que a pesar de ello no estamos exentos de tener la enfermedad porque muchos circulan asintomáticos. En las colas hay que mantener la distancia, esta experiencia que hemos pasado nosotros a pesar de ser trabajadores de la Salud no quisiera que nadie la pasara. Por favor, quédense en casa y cumplan con las medidas de aislamiento”.

Cuando Cuba hoy, y en especial su personal de Salud enfrenta a un virus con forma de corona que se ha vuelto enemigo común en todo el mundo, no podemos menos que agradecer a esos valientes, con rostros como los de Regla Ibáñez Zayas.

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