Camagüey, 21 nov.- El próximo 24 de noviembre el central Siboney echará a andar su maquinaria, en parte, gracias a la decisiva labor de un grupo de trabajadores que, ante los frenos que impone el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, crean alternativas para mantener a flote la economía del país.

Ariel García Díaz, quien preside en la fábrica hace alrededor de cinco años el comité de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), destacó la reparación del ómnibus que traslada al personal, clave para garantizar la estabilidad de la fuerza laboral una vez comience la zafra.

Se refirió, además, a la recuperación de piezas de repuesto, con lo cual, buscan minimizar el mayor de los problemas en una contienda: el tiempo perdido, por rotura del ingenio.

Este trabajo, enfatiza García Díaz, ayudará a que el Siboney se ubique nuevamente entre los primeros del país, después del resultado aciago de la pasada zafra, que contrastó con los de los anteriores 16 años.

Mucho ha aportado en ese empeño el ingeniero mecánico y máster en Ciencias José Ángel Vázquez Yanes, jefe del área de basculadores y molino, quien lleva 12 de sus 36 años de vida trabajando en el central. En diálogo con Cadena Agramonte compartió la iniciativa de colocar una bomba en el foso, para evitar la acumulación allí de guarapo y bagazo.

Este año el basculador se benefició con la que se considera una de las mayores inversiones acometidas en el ingenio, con el propósito de corregir las problemáticas que este causó en la zafra pasada, según explica Alin Acosta Álvarez, técnico de diagnóstico de 33 años.

Es así que en un escenario complejo, signado por el recrudecimiento del bloqueo y la pandemia de la Covid-19, se priorizan las reparaciones en el central Siboney, de Camagüey, con vista a la zafra azucarera, y gracias al ingenio y la dedicación de innovadores y racionalizadores.

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