Mar, 2020.- Liliana Bacallao González le dio un giro de 180 grados a su vida: de las artes escénicas a la labor como campesina en la finca agro-ecológica y forestal La Liliana de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Camilo Cienfuegos, de la Empresa Pecuaria Triángulo 5, en el municipio camagüeyano de Jimaguayú.

El nombre de esa unidad productiva se lo puso el esposo de ella en honor a esa cubana de carácter afable, entusiasta, persuasiva y amante de la tierra.

Recuerda que el mundo de la actuación comenzó tras egresar de la otrora escuela de Arte El Yarey, de Camagüey.

Añade que se fortalece su amor al trabajo en el campo, a las tradiciones campesinas y la elaboración de platos típicos cubanos durante la etapa de servicio social en el municipio de Amancio Rodríguez, de la provincia de Las Tunas, donde Liliana nació.

En esa región azucarera y de luchas campesinas antes de 1ro de enero de 1959, Liliana Bacallao González formó el grupo de teatro de aficionados Azuquita, en representación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), en el batey, elenco ganador de diversos premios en festivales de la cultura.

Por su destacado desempeño la promueven como directora artística de la Jornada Cucalambeana, evento internacional en homenaje a Juan Cristóbal Nápoles Fajardo y con sede en Las Tunas.

A Liliana le encantaba visitar las comunidades rurales del municipio de Amancio Rodríguez para llevar espectáculos musicales y danzarios, pero además, adquiría conocimientos del arte culinario campesino. Siempre desde la etapa de estudiante cuidó su alimentación y optaba por comidas naturales y sanas.

Pero ella continúo sus estudios e ingresó en la Escuela Superior de Arte en La Habana, en la especialidad de expresión corporal para profundizar en dramaturgia y actuación.

Profesionalmente se inició en la compañía Ballet Folklórico de Camagüey, bajo la dirección del maestro Reinaldo Echemendía Estrada, donde de bailarina devino asistente de dirección.

A Liliana Bacallao González le fascinaban las artes escénicas y se trasladó para el grupo Teatro del Viento, donde encarnó personas, como actriz, en disímiles obras, al igual que en el Dramático de Camagüey.

La joven actriz recibe una propuesta internacional y marcha a Suiza, pero cuando los médicos le diagnostican la enfermedad celíaca decide regresar a Cuba debido a las complicaciones que afrontaba para alimentarse, afección que se caracteriza por una intolerancia permanente al gluten.

«No decido regresar a las tablas, a las artes escénicas, sino a la tierra, a la campiña, a mis raíces, a ese universo campestre sano y natural que forma parte de mi niñez y adolescencia».

Raidel Sanz Otero, esposo de Liliana, se acoge al Decreto Ley 259, que autoriza la entrega de tierras ociosas en usufructo, y se erige la finca La Liliana. “Eran tierras infectadas de marabú que comenzamos a preparar. Abríamos huequitos para sembrar maíz y nos íbamos enamorando cuando veíamos emergen las plantaciones”, asegura.

Una actriz cubana que siente amor por la tierra

«No se pueden imaginar que amor siento por la tierra -dice con brillo en los ojos. Siento por la tierra la misma pasión que por las artes escénicas. Aquí todo es un arte: el arte de sembrar, caminar, mirar, observar y hasta el de respirar», expresó.

«Yo misma comencé a producir, con amor e interés, los alimentos favorables a un paciente celíaco y estimulo que las personas que están a mi alrededor tengan ese mismo amor e interés».

El proyecto agro-ecológico y forestal para la alergia alimentaria surge cuando en una de las consulta con su alergista, Liliana, se encuentra con varios niños y adolescentes con el mismo padecimiento celíaco. «Allí intercambié con los padres, quienes me plantearon la problemática para la alimentación de sus hijos.

Decido ayudarles y les comenté: Tengo una finca en la que produzco alimentos que pueden comer los pacientes celíacos.

Ahora poseo alrededor de 40 pacientes”, puntualiza. “Nosotros solo podemos comer alimentos naturales, porque la celiaquía es una intolerancia al gluten que está presente en el trigo, la cebada, el centeno y la avena, los cuales son muy dañinos para la persona con la enfermedad. Eso cereales nos producen flatulencia, dolor abdominal, diarreas, vómitos, anemia.

No existe un fármaco que ayude a evitar todos esos efectos. Lo más efectivo es la dieta, la adecuada alimentación. Es una enfermedad que no tiene cura pero podemos mantenernos toda la vida libre de gluten y puedes ser una persona normal.

El celíaco no debe consumir embutidos, jamonada, jamón chuleta, ni tocineta, ni nada enlatado o conservado. Es un proceso frecuente de naturaleza autoinmune, ese padecimiento es inducido por la ingesta del conjunto de proteínas contenidas en la harina de diversos cereales.

Me dediqué a sembrar productos sin el empleo de químicos. ¿Cómo lo logro? Fumigo con productos biológicos: solo les suministro biofertilizantes, más la barrera biológica que he creado alrededor de los cultivos, con las flores de variados colores y girasoles a los que le deposito miel de pulga que se convierte en una trampa para las plagas.

También utilizo una lámpara recargable dentro de un neumático con agua para atraer en las noches a los insectos, al igual que las barreras para proteger los suelos. Cuando siembro col al lado cultivo zanahorias, porque es un repelente increíblemente para la plaga. Son experimentos que he hecho, aprendido, indagado. Cuando presenté el proyecto fui seleccionada para participar en el evento Internacional de agro-ecología en La Habana, donde aprendí muchísimo y lo llevé a la práctica».

Las ovejas de Liliana

La actriz devenida campesina tiene una cría de ovejas a las que les ofrece una atención especializada. Trata a los animales con amor y esmero. Y ese es su forma de actuar.

El fotógrafo argentino, Roberto Amilcar Mohamed, calificó como tierna la imagen de Liliana con una de sus ovejas publicada en el portal https://­www.fotorevista.com.a­r/, quien agregó: «se ve la mirada de Liliana y la inocencia de la oveja...

Vi a través de las imágenes la hermosa obra de esta piadosa mujer, gracias por compartir su labor, te mando un gran abrazo desde Argentina. Elevaré una oración por su amor a la naturaleza.  Que Dios bendiga sus manos y a todos los que colaboran con ella».

Los sueños de Liliana

«Entre mis sueños está contar en la ciudad de Camagüey con un local para reunir tanto a los niños y adolescentes  celíacos como a los autistas para darles felicidad. A estos últimos el gluten los altera. No deben comer ni arroz, ni maíz. Pero siembro la quínoa para sustituir el arroz que es un buen alimento para los autistas. Hago muchas frituras y croquetas de yuca que constituye un buen alimento para ellos. 

Yo traigo a los niños y adolescentes, acompañados por sus padres, a la finca donde  participan en talleres de capacitación. Los padres desempeñan un papel importante en las dietas de estas personas porque son los que les preparan los alimentos. En casa de un celíaco todos tienen que alimentarse como tal para que no se sientan aislados y tristes».

Con métodos artesanales y equipo salidos de ingenio de los campesinos se elabora queso destinado a pacientes celíacos.

«Tengo proyectado construir una mini-industria para elaborar croquetas, frituras, casabe y pan de yuca, entre otras variedades, con la colaboración del Ministerio de Salud Pública y la Empresa Alimentaría, con productos locales.

Existen solo cuatro panaderías en el país (La Habana, Villa Clara, Santiago de Cuba y Holguín), donde se elaboran pan, panqués, magdalenas, cake y pastas, a base de MIX, una harina libre de gluten importada. Una tonelada cuesta 13 mil euros así que vamos a sustituir importaciones.

Nosotros los campesinos tenemos los alimentos de esos niños, adolescentes y jóvenes en la tierra, en cada casa. Hemos demostrado que podemos hacer pan de harina de arroz, sorbo, garbanzo, yuca, maíz y boniato que se cultivan en nuestras tierras».

La diversificación de la producción y los cultivos constituye una premisa de los campesinos de la finca agro-ecológica y forestal La Liliana, donde destacan los sembrados de frutas, hortalizas, viandas, vegetales, chía, sorgo, y granos. Se dedican igualmente a la cría de animales. Todo representa parte esencial de la alimentación del paciente celíaco. Es un hermoso gesto y sensibilidad de esta campesina conversadora que irradia infinito amor y esperanza.

«Criamos cerdos de capa negra, afirma Liliana, ganado mayor, gallinas criollas, conejos, carneros y chivos para acopiar leche para la fabricación de queso. Aquí se cultiva plátano, calabaza, maíz, yuca...».

Liliana sueña, asimismo, con que se le asigne más tierras para poder incrementar los cultivos.

Un bosque encantado con el trinar de las aves

Desde el año 2011 el pequeño colectivo de la finca agro-ecológica y forestal La Liliana comenzó a convertir las 25,6 hectáreas de tierra cubiertas de marabú y otras malezas en tierras productivas.

Embellece el paisaje también un bosque de árboles frutales y maderables diversos (13,5 hectáreas), muchos en peligro de extinción en el municipio de Jimaguayú, con un fabuloso micro-fauna que se presta, además, para estimular la abstracción de quienes visitan ese encantado sitio bajo el trinar melodioso de las aves.

Se alzan majestuoso árboles como el mije, la yaya y el cedro, entre otras variedades. Se fomenta posturas de coníferas y ya se cuenta con más de cien unidades de una altura de dos metros listos para sembrar en el pequeño bosque de la finca, donde sopla un aire fresco y puro, escenario ideal para encuentros trimestrales de lectura de cuentos, poesías e historias de vida de los niños, adolescentes y jóvenes que integran el proyecto. Cada encuentro finaliza con paseos a caballo, juegos infantiles y mesa bufé.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 

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