Camagüey, 4 mar.- El buen trato, la amabilidad y la satisfacción de las necesidades del cliente son premisas fundamentales en el propósito de lograr un turismo de excelencia, con sostenidos incrementos en el arribo de visitantes y altos índices de repitencia.

Para estimular tales cualidades, esenciales para que Cuba gane cada vez más prestigio en la industria del ocio y el entretenimiento a nivel mundial, en el 2019, el grupo Cubanacán desplegó la campaña El valor de una sonrisa, y entre  los 27 premiados en todo el país estuvieron dos camagüeyanos: Roilán Rivas García, del hotel E Santa María, y Reynaldo Santana Machado, del Gran Club Santa Lucía.

En una de las esquinas de la céntrica Plaza de la Solidaridad, o del Gallo, de la Ciudad de los Tinajones, tras la cantina del lobby bar del Santa María, el usuario encuentra con frecuencia a Roilán, quien desde el año 1993 labora en el sector del turismo, y es fundador, en el 2014 de su actual lugar de trabajo.

Este dependiente gastronómico considera que lo fundamental es lograr calidad en el servicio y tener dominio de lo que se realiza. “El secreto está en el amor en lo que uno hace”, asegura.

La defensa de la identidad nacional desde la coctelería también está presente en el quehacer de Roilán: “Me gusta cuando preparo un trago delante del cliente, hablarle del origen, cómo se elabora”, y de esos cocteles, prefiere los pertenecientes a la tradición cubana, como el mojito, el Cubalibre y el daiquirí. “No solo es brindar el servicio, sino que se sientan atraídos por nuestra idiosincrasia”.

Pero no solo este gremio cuenta en Camagüey con profesionales de experiencia como Roilán. El turismo también tiene entre sus filas a jóvenes con un meritorio desempeño, como Reynaldo Santana Machado.

Fue el hotel Mayanabo la institución que lo acogió en el 2013, una vez concluidos sus estudios universitarios, y allí permaneció durante tres años, para luego ocupar su puesto actual en el Buró de atención al cliente en el hotel Gran Club Santa Lucía.

“Lo que hago es gratificante, porque es una característica innata mía ayudar a las personas, además sentirme bien al ofrecer un buen servicio, y que el cliente a su vez salga satisfecho”.

Sin dudas, conseguir el retorno de esa persona que visita la instalación y la incorporación de otros mercados es el objetivo cotidiano de Reynaldo, para beneficio del hotel, lo cual, dice, es un reto “porque no es fácil satisfacer a huéspedes con distintos gustos culinarios y procedentes de diversas culturas”.

“Cuando no lo logramos, insistimos, pues un cliente insatisfecho representan diez que dejarán de visitarnos”.

Este ganador de la campaña El valor de una sonrisa comenta que aunque otros podían haber sido escogidos, se siente orgulloso, y considera que es un modo de incitar a los restantes trabajadores del turismo en Cuba a sonreír, como muestra de cortesía y atención.

Una gran responsabilidad tiene cada día el joven Reynaldo Santana Machado como relacionista público del hotel Gran Club Santa Lucía, pues en sus manos descansan no pocas probabilidades de que un vacacionista escoja o regrese a la instalación.

Tanto él como Roilán Rivas García demuestran talento y dominio de sus especialidades en la industria del ocio y el entretenimiento, decisiva hoy para el desarrollo del país, y que depende, en gran medida, de los hombres y mujeres que ocupan cualquier puesto, y que hoy, celebran su día.

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